|
Una vez que ha fermentado
(cocido) el mosto, se trasiega a las cubas o envases donde reposa y se
termina de hacer el vino. En estos envases, las partes sólidas e
impurezas que pueda tener el mosto, se van depositando en el fondo;
por eso es conveniente trasegarlo de dos a tres veces.
Pasada una temporada, ya está listo para su consumo. |